Código de Conducta
Sobre Seguridad Tecnológicay Física de las FuentesRadiactivas

Organismo Internacional de Energía Atómica
 
Prefacio

El presente Código de Conducta sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas fue aprobado por la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) el 8 de septiembre de 2003 y sustituye a la versión publicada (bajo el símbolo IAEA/CODEOC/2001) por el OIEA en marzo de 2001. El Código recoge las importantes conclusiones de la Conferencia Internacional sobre la seguridad física de las fuentes radiactivas celebrada en Viena en marzo de 2003 (la Conferencia del Hofburg).

La Cumbre anual del G-8 celebrada en Evian (Francia), en junio de 2003 publicó una declaración sobre "la no proliferación de armas de destrucción en masa – mantenimiento en lugar seguro de las fuentes radiactivas" en la que alienta a todos los países a fortalecer los controles relativos a las fuentes radiactivas y a cumplir el Código de Conducta(El G-8 publicó también un plan de acción en el que prestaba su apoyo político al OIEA en relación con el Código).

El Código de Conducta marca la culminación de acontecimientos y actividades a lo largo de los últimos años que se describen a continuación.

Sobre la base de las conclusiones de la Conferencia Internacional sobre seguridad de fuentes de radiación y de materiales radiactivos celebrada en Dijon (Francia) en septiembre de 1998, la Junta de Gobernadores del OIEA pidió a la Secretaría del Organismo que elaborara un plan de acción.

En el plan de acción aprobado posteriormente por la Junta de Gobernadores en septiembre de 1999, se pedía la elaboración de un Código de Conducta sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas. En septiembre de 2000, la Junta de Gobernadores tomó nota del Código, y la Conferencia General invitó a los Estados Miembros del OIEA a tomar nota de éste, y a considerar, según procediera, los medios para garantizar su amplia aplicación.

Pronto se puso de manifiesto el apoyo internacional al Código en la Conferencia Internacional de autoridades reguladoras nacionales con competencia en la seguridad tecnológica de las fuentes de radiación y la seguridad física de los materiales radiactivos celebrada en Buenos Aires en diciembre de 2000. La Conferencia de Buenos Aires instó a los Estados a adoptar las disposiciones necesarias para la aplicación del Código (En abril de 2001 el Primer Taller para África sobre el establecimiento de un marco jurídico aplicable a la protección radiológica, la seguridad de las fuentes de radiación y la gestión segura de los desechos radiactivos expresó también su apoyo al Código. El taller, celebrado en Addis Abeba, adoptó una "Postura Común", en la que los participantes exhortaron al Organismo a "crear un foro para que los países africanos examinen el Código de Conducta sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas y le den un efecto jurídicamente vinculante de modo que no se comprometa el uso seguro y pacífico de la tecnología nuclear").

En 2001, la Secretaría, teniendo en cuenta, entre otras cosas, las importantes conclusiones de la Conferencia de Buenos Aires y la "Postura Común"2, elaboró un Plan de Acción revisado relativo a la seguridad tecnológica y física de las fuentes de radiación (el Plan de Acción revisado, aprobado por la Junta de Gobernadores el 10 de septiembre de 2001). El Plan de Acción revisado instaba a la Secretaría a que celebrara consultas con los Estados Miembros acerca de sus experiencias en la aplicación del Código. En consecuencia, la eficacia del Código fue objeto de examen en una reunión de expertos técnicos y jurídicos en agosto de 2002 en la que se fortalecieron las disposiciones relativas a la seguridad de las fuentes a tenor de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y se llegó a un consenso en lo referente a un grupo de temas que hasta entonces habían quedado pendientes. No obstante, se reconoció la necesidad de seguir trabajando en especial en lo referente al ámbito del Código. En un documento del OIEA publicado en agosto de 2002 se presentó a la Junta de Gobernadores y a la Conferencia General un proyecto de Código revisado.

En una segunda reunión de expertos técnicos y jurídicos, celebrada en marzo de 2003, se introdujeron modificaciones a algunas de las definiciones que figuraban en el Código y se añadió texto con vistas a estimular la armonización de los formatos de los registros nacionales de fuentes radiactivas. Asimismo, se alcanzaron progresos respecto de la definición del ámbito del Código y la inclusión de disposiciones relativas al establecimiento de controles relacionados con las importaciones y exportaciones. Sin embargo, como no se llegó a un consenso definitivo, los expertos acordaron que el texto resultante se distribuyera entre todos los Estados Miembros del OIEA para que éstos presentaran sus observaciones.

Además de distribuirse entre todos los Estados Miembros del Organismo, el texto se presentó a la Conferencia del Hofburg. Las conclusiones del Presidente de la Conferencia incluyeron la recomendación de que los Estados realizaran un esfuerzo concertado para aplicar los principios contenidos en el Código, que en esos momentos era objeto de examen.

Por último, en una tercera reunión de expertos técnicos y jurídicos, celebrada en julio de 2003, se llegó a un consenso en lo referente al ámbito y el texto del Código revisado. 

El 19 de septiembre de 2003, tras la aprobación del Código revisado por la Junta de Gobernadores, la Conferencia General, acogiendo con beneplácito la decisión de la Junta, instó a todos los Estados a que enviaran una comunicación al Director General en que se manifestara que:

apoyaban y refrendaban plenamente los esfuerzos del OIEA por aumentar la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas; y 
estaban tomando medidas con el fin de poner en práctica las orientaciones contenidas en el Código revisado.

Por otra parte, la Conferencia pidió al Director General que, con sujeción a la disponibilidad de recursos, recopilara, conservara y publicara una lista de los Estados que habían contraído un compromiso político enviándole una comunicación tal como pidió la Conferencia General.

Si bien la gran mayoría de las fuentes radiactivas que se utilizan en todo el mundo se gestionan en condiciones de seguridad tecnológica y física, y aportan numerosos beneficios a la humanidad, han ocurrido accidentes con fuentes radiactivas, algunos de ellos con graves, e incluso fatales, consecuencias, y en el decenio de 1990 existía una creciente preocupación en torno a las fuentes radiactivas que, por una u otra razón, no estaban sujetas a control reglamentario o respecto de las cuales se había perdido dicho control. La Secretaría del OIEA espera que la aplicación del presente Código de Conducta ayude a las autoridades nacionales a garantizar que las fuentes radiactivas se utilicen en un marco apropiado de seguridad tecnológica y física.


LOS ESTADOS MIEMBROS DEL OIEA

Observando que las fuentes radiactivas se utilizan en todo el mundo para una amplia diversidad de fines beneficiosos, como por ejemplo, en la industria, la medicina, las investigaciones, la agricultura y la educación,

Conscientes de que el uso de estas fuentes radiactivas entraña riesgos debidos a la posible exposición a las radiaciones,

Reconociendo la necesidad de proteger a las personas, la sociedad y el medio ambiente contra los efectos nocivos de posibles accidentes y de actos dolosos en los que intervengan fuentes radiactivas, 

Observando que el control reglamentario o administrativo de las fuentes radiactivas ineficaz, intermitente o esporádico ha causado graves accidentes, permitido actos dolosos o propiciado la existencia de fuentes huérfanas,

Conscientes de que los riesgos derivados de esos incidentes deben minimizarse y prevenirse mediante la aplicación de normas apropiadas de seguridad tecnológica y física contra las radiaciones,

Reconociendo la importancia de fomentar una cultura de la seguridad tecnológica y física en todas las organizaciones y entre todos los que participan en el control reglamentario o en la gestión de las fuentes radiactivas,

Reconociendo la necesidad de un control reglamentario eficaz y constante, especialmente para reducir la vulnerabilidad de las fuentes radiactivas en el momento de su transferencia, sea dentro de un Estado o entre Estados,

Reconociendo que los Estados deben tomar las debidas precauciones al autorizar las exportaciones, especialmente porque algunos de ellos pueden carecer de la infraestructura adecuada para la gestión y protección de las fuentes radiactivas en condiciones de seguridad tecnológica y física, y que los Estados deben tratar de armonizar sus sistemas de control de la exportación de fuentes radiactivas,

Reconociendo la necesidad de instalaciones técnicas, incluidos equipo apropiado y personal cualificado, para la gestión y protección de las fuentes radiactivas en condiciones de seguridad tecnológica y física,

Observando que las Normas básicas de seguridad para la protección contra la radiación ionizante y para la seguridad de las fuentes de radiación contienen recomendaciones para la protección contra la exposición a la radiación ionizante y para la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas,

Recordando el documento "Requisitos de Seguridad del OIEA en materia de seguridad nuclear, radiológica, de los desechos radiactivos y del transporte: su infraestructura en el plano legal y estatal",

Teniendo en cuenta las disposiciones de la Convención sobre la pronta notificación de accidentes nucleares (1986) y de la Convención sobre asistencia en caso de accidente nuclear o emergencia radiológica (1986),

Teniendo en cuenta las disposiciones de la Convención conjunta sobre seguridad en la gestión de combustible gastado y sobre seguridad en la gestión de desechos radiactivos (1997), en particular las relativas al movimiento transfronterizo de desechos radiactivos y a la posesión, refabricación o disposición final de fuentes selladas en desuso,

Reconociendo que puede haber circunstancias en que el material radiactivo no sellado, si bien no abarcado por el presente Código, se deba gestionar de conformidad con los objetivos del presente Código,

Reconociendo el papel mundial del OIEA en la esfera de la seguridad tecnológica y
física de las fuentes radiactivas,

Teniendo en cuenta la categorización de las fuentes radiactivas realizada por el OIEA, que figura actualmente en el documento IAEA-TECDOC-1344 titulado "Categorización de las fuentes radiactivas", pero reconociendo que dicho documento se basa en efectos determi-nistas para la salud y no tiene plenamente en cuenta la diversidad de consecuencias que pueden resultar de un accidente o un acto doloso relacionados con fuentes radiactivas, y

Teniendo en cuenta que la Junta de Gobernadores aprobó las actividades relacionadas con la protección contra el terrorismo nuclear que le fueron propuestas en marzo de 2002, incluidas las actividades relativas a la seguridad física de los materiales radiactivos distintos de los materiales nucleares,

DECIDEN que el siguiente Código de Conducta sirva de orientación a los Estados para, entre otras cosas, la elaboración y armonización de políticas, leyes y reglamentaciones sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas.


I. DEFINICIONES

1. Para los fines del presente Código:

por "autorización" se entiende un permiso concedido en un documento por un órgano regulador a una persona física o jurídica que haya presentado una solicitud para gestionar una fuente radiactiva. La autorización puede adoptar la forma de un registro, una licencia u otras medidas jurídicas de control efectivas que permitan lograr los objetivos del Código;

por "disposición final" se entiende la colocación de fuentes radiactivas en una instalación adecuada, sin intención de recuperarlas;

por "fuente en desuso" se entiende toda fuente radiactiva que ya no se utiliza, ni se tiene la intención de utilizar, en la práctica para la cual se otorgó la autorización;

por "gestión" se entiende las actividades administrativas y operacionales que intervienen en la fabricación, suministro, recibo, posesión, almacenamiento, utilización, transferencia, importación, exportación, transporte, mantenimiento, reciclado o disposición final de fuentes radiactivas;

por "fuente huérfana" se entiende una fuente radiactiva que no está sometida a control reglamentario, sea porque nunca lo ha estado, sea porque ha sido abandonada, perdida, extraviada, robada o transferida sin la debida autorización;

por "fuente radiactiva" se entiende el material radiactivo permanentemente encerrado en una cápsula o fuertemente envuelto, en forma sólida, y que no está exento de control reglamentario. También se entiende todo material radiactivo liberado por fuga o rotura de la fuente radiactiva, pero no el material encapsulado para su disposición final, ni el material nuclear que interviene en los ciclos del combustible nuclear de los reactores de investigación y de potencia;

por "órgano regulador" se entiende una entidad u organización o un conjunto de entidades u organizaciones facultadas legalmente por el gobierno de un Estado para ejercer el control reglamentario con respecto a las fuentes radiactivas, incluida la expedición de autorizaciones y, por consiguiente, que regulan uno o varios aspectos de la seguridad tecnológica o física de las fuentes radiactivas;

por "control reglamentario" se entiende cualquier forma de control o reglamentación que un órgano regulador aplica a instalaciones o actividades por motivos relacionados con la protección contra las radiaciones o con la seguridad tecnológica o física de las fuentes radiactivas;

por "seguridad tecnológica" se entiende las medidas destinadas a minimizar la probabilidad de accidentes ocasionados por fuentes radiactivas y, de ocurrir ese tipo de accidente, a mitigar sus consecuencias;

por "cultura de la seguridad tecnológica" se entiende el conjunto de características y actitudes de organizaciones y personas que determina, como prioridad suprema, que las cuestiones de protección y de seguridad tecnológica reciban la atención que merecen por su importancia;

por "seguridad física" se entiende las medidas encaminadas a prevenir el acceso no autorizado o el daño a fuentes radiactivas, y la pérdida, robo o traslado no autorizado de esas fuentes;

por "cultura de la seguridad física" se entiende las características y actitudes de las organizaciones y personas que determinan que las cuestiones de seguridad física reciban la atención que merecen por su importancia;

Por "almacenamiento" se entiende la colocación de fuentes radiactivas en una instalación dispuesta para su contención, con intención de recuperarlas.


II. ALCANCE Y OBJETIVOS

2. El presente Código es aplicable a todas las fuentes radiactivas que puedan plantear un riesgo significativo para las personas, la sociedad o el medio ambiente, vale decir las fuentes mencionadas en el Anexo del presente Código. Los Estados también deben dedicar la debida atención a la reglamentación de otras fuentes radiactivas potencialmente nocivas.

3. El presente Código no se aplica a los materiales nucleares definidos en la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares, salvo por lo que se refiere a las fuentes que contienen plutonio 239.

4. El presente Código no se aplica a las fuentes radiactivas utilizadas en programas militares o de defensa.

5. a) El presente Código, mediante la elaboración, armonización y ejecución de las políticas, leyes y reglamentaciones nacionales, y mediante el fomento de la cooperación internacional, tiene los siguientes objetivos:
    • i) lograr y mantener un alto nivel de seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas;

      ii) prevenir el acceso no autorizado o el daño a fuentes radiactivas y la pérdida, robo o traslado no autorizado de esas fuentes, a fin de reducir la probabilidad de una exposición accidental nociva a ellas o su utilización con fines dolosos para causar daños a las personas, la sociedad o el medio ambiente; y

      iii) mitigar o minimizar las consecuencias radiológicas de todo accidente o acto doloso relacionado con una fuente radiactiva.

  • b) Estos objetivos se deberán alcanzar mediante el establecimiento de un sistema adecuado de control reglamentario de las fuentes radiactivas aplicable desde la etapa de la producción inicial hasta su disposición final, y de un sistema para la recuperación de ese control si se ha perdido.


6. El presente Código se basa en las normas internacionales que se aplican actualmente en relación con la seguridad nuclear, radiológica, de desechos radiactivos y del transporte, y con el control de las fuentes radiactivas. Está destinado a complementar las normas internacionales vigentes en estas esferas.


III. PRINCIPIOS BÁSICOS


CONSIDERACIONES GENERALES

7. Todo Estado debe, a los efectos de proteger a las personas, la sociedad y el medio ambiente, adoptar las medidas apropiadas que sean necesarias para asegurar:

  • a) que las fuentes radiactivas dentro de su territorio, o bajo su jurisdicción o control, se gestionen y protejan en condiciones de seguridad tecnológica y física durante su vida útil y al final de ésta; y

    b) la promoción de la cultura de la seguridad tecnológica y de la cultura de la seguridad física con respecto a las fuentes radiactivas.


8. Todo Estado debe establecer un sistema nacional eficaz para el control legislativo y reglamentario de la gestión y protección de las fuentes radiactivas. Ese sistema debe:

  • a) asignar la responsabilidad primordial de la gestión en condiciones de seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas a las personas a quienes se den las autorizaciones pertinentes;

    b) minimizar la probabilidad de una pérdida de control;

    c) incluir estrategias nacionales para adquirir o recuperar el control de las fuentes huérfanas;

    d) prever medidas de respuesta rápida con el fin de recuperar el dominio de las fuentes huérfanas;

    e) promover una comunicación continua entre el órgano regulador y los usuarios;

    f) prever medidas para reducir la probabilidad de actos dolosos, incluido el sabotaje, compatibles con la amenaza definida por el Estado;

    g) mitigar o minimizar las consecuencias radiológicas de accidentes o actos dolosos relacionados con fuentes radiactivas; y

    h) adoptar disposiciones para su constante mejora.


9. Todo Estado debe velar por que las personas autorizadas a gestionar las fuentes radiactivas dispongan de instalaciones y servicios apropiados y los utilicen para la protección contra las radiaciones y la seguridad física y tecnológica. Tales instalaciones y servicios deben abarcar, pero no de manera excluyente, los necesarios para:

  • a) la búsqueda de fuentes desaparecidas y el aseguramiento de las fuentes encontradas;

    b) la intervención en caso de un accidente o acto doloso relacionado con una fuente radiactiva;

    c) la dosimetría personal y la vigilancia ambiental; y

    d) la calibración del equipo de vigilancia radiológica.


10. Todo Estado debe velar por que se adopten las disposiciones adecuadas para la capacitación pertinente del personal de su órgano regulador, sus organismos encargados de hacer cumplir la ley y sus organizaciones de servicios de emergencia.

11. Todo Estado debe establecer un registro nacional de fuentes radiactivas. Este registro comprenderá, como mínimo, las fuentes radiactivas pertenecientes a las categorías 1 y 2 que figuran en el anexo del presente Código. La información contenida en el registro debe estar debidamente protegida. A fin de que el intercambio de información sobre fuentes radiactivas entre Estados sea eficaz, los Estados deben tratar de armonizar el formato de sus de registros.

12. Todo Estado debe garantizar que la información relativa a una pérdida de control de fuentes radiactivas o a incidentes que puedan tener efectos transfronterizos en relación con fuentes radiactivas se transmitirá inmediatamente a los Estados que puedan verse afectados, mediante los mecanismos establecidos por el OIEA o por cualquier otro medio.

13. Todo Estado debe:

  • a) promover en la industria y los organismos públicos, así como entre los profesionales de la salud y el público en general, el conocimiento de los riesgos en materia de seguridad física y tecnológica asociados con las fuentes huérfanas; y

    b) alentar a los organismos y personas que puedan encontrar fuentes huérfanas en el curso de sus actividades (tales como encargados de reciclar chatarra y funcionarios de aduana) a que apliquen programas de vigilancia apropiados para detectar esas fuentes.


14. Todo Estado debe promover la reutilización o el reciclaje de las fuentes radiactivas, cuando sea factible y siempre que sea compatible con los aspectos de seguridad física y tecnológica.

15. Todo Estado, al aplicar este Código, debe recalcar con insistencia a los diseñadores, los fabricantes (tanto fabricantes de fuentes radiactivas como de dispositivos que contienen tales fuentes), los suministradores y los usuarios, y los que gestionan las fuentes en desuso, sus responsabilidades en lo que respecta a la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas.

16. Todo Estado debe definir su amenaza interna, y evaluar su vulnerabilidad frente a dicha amenaza con respecto a las distintas fuentes utilizadas en su territorio, basándose en la posibilidad de una pérdida de control o un acto doloso en que intervengan una o varias fuentes radiactivas.

17. Todo Estado debe adoptar las medidas apropiadas que sean compatibles con su legislación nacional para proteger el carácter confidencial de toda información que reciba con ese carácter en virtud del presente Código de Conducta, sea de otro Estado o sea al participar en una actividad destinada a aplicar el presente Código de Conducta. Cuando un Estado facilite confidencialmente información a una organización internacional, se deben adoptar medidas para proteger el carácter confidencial de esa información.

  • Todo Estado que haya recibido confidencialmente información de otro Estado sólo podrá facilitarla a un tercero con el consentimiento de ese otro Estado. Ningún Estado debe facilitar información que no esté facultado para comunicar, en virtud de su legislación nacional, o que pueda poner en peligro la seguridad de ese Estado.



LEGISLACIÓN Y REGLAMENTACIÓN

18. Todo Estado debe establecer legislaciones y reglamentaciones que:

  • a) prescriban y asignen responsabilidades gubernamentales para la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas;

    b) prevean el control eficaz de las fuentes radiactivas;

    c) especifiquen los requisitos de protección contra la exposición a la radiación ionizante; y

    d) especifiquen los requisitos para la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas y de los dispositivos que contienen las fuentes.


19. Tales legislaciones y reglamentaciones deben prever, en particular:

  • a) el establecimiento de un órgano regulador cuyas funciones reglamentarias sean efectivamente independientes de las demás funciones con respecto a las fuentes radiactivas, como la gestión de las fuentes radiactivas o la promoción del uso de esas fuentes. Este órgano debe poseer las facultades indicadas en los párrafos 20 a 22;

    b) medidas para proteger a las personas, la sociedad y el medio ambiente contra los efectos nocivos de la radiación ionizante proveniente de fuentes radiactivas;

    c) requisitos administrativos relativos a la autorización de la gestión de las fuentes radiactivas;

    d) disposiciones para la exención, según corresponda, de los requisitos administrativos a que se hace referencia en el anterior párrafo c);

    e) requisitos administrativos relativos a la notificación al órgano regulador de las medidas relacionadas con la gestión de las fuentes radiactivas que puedan plantear un riesgo importante para las personas, la sociedad o el medio ambiente;

    f) requisitos en materia de gestión, sobre todo en relación con el establecimiento de políticas, medidas y procedimientos adecuados para el control de las fuentes radiactivas;

    g) requisitos de seguridad física encaminados a desalentar, detectar y demorar el acceso no autorizado a fuentes radiactivas, y el robo, pérdida o uso no autorizado o retirada de esas fuentes durante todas las etapas de gestión;

    h) requisitos relativos a la verificación de la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas mediante evaluaciones de la seguridad tecnológica y física, la vigilancia y verificación del cumplimiento, y el mantenimiento de registros apropiados;

    i) la capacidad para adoptar medidas coercitivas apropiadas.



ÓRGANO REGULADOR

20. Todo Estado debe velar por que el órgano regulador establecido por su legislación tenga facultades para:

  • a) establecer reglamentaciones y publicar orientaciones relativas a la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas;

    b) exigir a los que se proponen gestionar fuentes radiactivas que pidan la autorización necesaria y presenten:


    • i) una evaluación de la seguridad tecnológica; y

      ii) un plan o evaluación de la seguridad física, según corresponda respecto de la fuente y/o la instalación en que se gestionará la fuente, cuando se considere necesario a la luz de los riesgos que se plantean y, en el caso de la seguridad física, la evaluación nacional de la amenaza actual;


    c) obtener toda la información pertinente del solicitante de la autorización;

    d) expedir, enmendar, suspender o revocar, según proceda, autorizaciones para la gestión de fuentes radiactivas;

    e) establecer condiciones claras y explícitas con respecto a las autorizaciones que expida, incluidas las condiciones relacionadas con:


    • i) las responsabilidades;

      ii) la competencia mínima del explotador;

      iii) los criterios de diseño y comportamiento y los requisitos de mantenimiento mínimos relativos a las fuentes radiactivas y los dispositivos que contienen las fuentes;

      iv) los criterios de comportamiento y los requisitos de mantenimiento mínimos relativos al equipo utilizado para garantizar la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas;

      v) los requisitos respecto de los procedimientos de emergencia y los enlaces de comunicación;

      vi) los procedimientos de trabajo que se han de seguir;

      vii) la gestión en condiciones de seguridad tecnológica y física de las fuentes en desuso, incluidos, según corresponda, los acuerdos relativos a la devolución al suministrador de las fuentes en desuso;

      viii) las medidas para determinar, según corresponda, la probidad de las personas que participan en la gestión de las fuentes radiactivas; y

      ix) el carácter confidencial de la información relativa a la seguridad física de las fuentes;

  • f) obtener toda información pertinente y necesaria de una persona que posea una autorización, en particular si lo justifican las evaluaciones revisadas de seguridad tecnológica o física;

    g) exigir a los que suministran o transfieren fuentes o dispositivos radiactivos que contienen fuentes radiactivas que proporcionen al destinatario toda la información técnica pertinente para que éstas se gestionen en condiciones de seguridad tecnológica y física;

    h) entrar en los locales para realizar inspecciones con el fin de verificar el cumplimiento de los requisitos reglamentarios;

    i) hacer cumplir los requisitos reglamentarios;

    j) aplicar medidas de vigilancia, o pedir su aplicación a otros órganos autorizados, en los puestos de control apropiados con objeto de detectar fuentes huérfanas;

    k) asegurarse de que se adopten medidas correctoras cuando una fuente radiactiva se halla en condiciones de inseguridad tecnológica o física;

    l) proporcionar a la persona que posea una autorización y al público, según sea el caso, cualquier información que se considere necesaria para proteger a las personas, la sociedad y el medio ambiente;

    m) establecer enlace y coordinación con otros órganos gubernamentales y con los órganos no gubernamentales competentes en todos ámbitos relacionados con la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas;

    n) establecer enlace con los órganos reguladores de otros países y con las organizaciones internacionales para promover la cooperación y el intercambio de información sobre temas de reglamentación;

    o) establecer criterios para la intervención en situaciones de emergencia;

    p) asegurarse de que las fuentes radiactivas se almacenen en instalaciones apropiadas para esos efectos; y

    q) cerciorarse de que, cuando las fuentes en desuso se almacenen por períodos prolongados, las instalaciones en que se almacenen sean aptas para ese fin.


21. Todo Estado debe velar por que su órgano regulador:

  • a) esté dotado de personal cualificado; y

    b) posea los recursos financieros y las instalaciones y el equipo necesarios para desempeñar sus funciones con eficacia; y

    c) pueda aprovechar los recursos y conocimientos especializados de otros organismos gubernamentales competentes.


22. Todo Estado debe velar por que su órgano regulador:

  • a) establezca procedimientos para tramitar las solicitudes de autorización;

    b) se asegure de que se adopten disposiciones para la gestión en condiciones de seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas, incluidas disposiciones financieras cuando proceda, una vez que hayan quedado en desuso;

    c) mantenga registros adecuados de personas que tengan autorizaciones con respecto a las fuentes radiactivas, con una clara indicación del tipo o tipos de fuentes radiactivas que están autorizados a utilizar, y registros apropiados de la transferencia y disposición final de las fuentes radiactivas al vencer la autorización. Estos registros deben mantenerse protegidos contra el acceso no autorizado o alteración, y deben hacerse copias de apoyo;

    d) promueva el establecimiento de una cultura de la seguridad tecnológica y de una cultura de la seguridad física entre todas las personas y en todos los órganos que intervienen en la gestión de las fuentes radiactivas;

    e) establezca sistemas destinados a garantizar que, cuando sea viable, tanto las fuentes radiactivas como sus contenedores, se marquen por los usuarios con una señal apropiada para advertir del riesgo de radiación a los miembros del público, y en el caso de que ello no sea viable, al menos que los contenedores se marquen de esta forma;

    f) establezca sistemas destinados a garantizar que las zonas en que se gestionen fuentes radiactivas se marquen con una señal apropiada por los usuarios para advertir del riesgo de radiación a los trabajadores o los miembros del público, según corresponda;

    g) establezca sistemas destinados a garantizar que, cuando sea viable, las fuentes radiactivas se puedan identificar y localizar, o en el caso de que ello no sea viable, se asegure de que existan otros procedimientos para identificar y localizar esas fuentes;

    h) se asegure de que las personas que posean autorizaciones realicen controles de inventarios a intervalos regulares;

    i) lleve a cabo inspecciones anunciadas y no anunciadas con una frecuencia apropiada teniendo en cuenta el comportamiento anterior y los riesgos planteados por la fuente radiactiva;

    j) adopte medidas coercitivas, según proceda, para asegurar el cumplimiento de los requisitos reglamentarios;

    k) vele por que los principios y criterios reglamentarios sigan siendo adecuados y válidos y tengan en cuenta, según corresponda, la experiencia operacional y las normas y recomendaciones internacionalmente aprobadas;

    l) exija la pronta notificación por las personas autorizadas de la pérdida del control de fuentes radiactivas y de incidentes relacionados con ellas;

    m) proporcione orientación sobre los niveles apropiados de información, instrucción y capacitación que deben tener los fabricantes, suministradores y usuarios de las fuentes radiactivas con respecto a la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas y los dispositivos o instalaciones en los que se encuentran;

    n) exija a las personas autorizadas la preparación de planes de emergencia, según proceda;

    o) esté preparado, o haya establecido disposiciones, para recuperar y restaurar el debido control de las fuentes huérfanas y para actuar ante emergencias radiológicas, y haya elaborado planes y medidas de respuesta adecuados;
    p) esté dispuesto a ayudar a obtener información técnica relativa a la gestión en condiciones de seguridad tecnológica y física de las fuentes huérfanas que se puedan haber originado en el Estado en particular.



IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN DE FUENTES RADIACTIVAS

23. Todo Estado que participe en la importación o exportación de fuentes radiactivas debe adoptar medidas apropiadas para asegurar que las transferencias se realicen en conformidad con las disposiciones del Código y que las transferencias de fuentes radiactivas comprendidas en las categorías 1 y 2 del Anexo del presente Código tengan lugar sólo con la notificación previa del Estado exportador y, según corresponda, con la aprobación del Estado importador con arreglo a sus leyes y reglamentaciones respectivas.

24. Todo Estado que se proponga autorizar la importación de fuentes radiactivas comprendidas en las categorías 1 y 2 del Anexo del presente Código debe aprobar su importación sólo si el destinatario está autorizado a recibir y poseer la fuente en virtud de su legislación nacional y el Estado tiene la capacidad técnica y administrativa, los recursos y la estructura reglamentaria apropiados para garantizar que la fuente se gestionará en consonancia con las disposiciones del presente Código.

25. Todo Estado que se proponga autorizar la exportación de fuentes radiactivas comprendidas en las categorías 1 y 2 del Anexo del presente Código debe aprobar su exportación sólo si puede cerciorarse de que, en la medida de lo posible, el Estado destinatario ha autorizado al destinatario a recibir y poseer la fuente y tiene la capacidad técnica y administrativa, los recursos y la estructura reglamentaria apropiados para garantizar que la fuente se gestionará en consonancia con las disposiciones del presente Código.

26. Si las condiciones mencionadas en los párrafos 24 y 25 con respecto a una importación o exportación en particular no pueden cumplirse, esa importación o exportación podrá ser autorizada en casos excepcionales con el consentimiento del Estado importador si se ha adoptado una disposición alternativa que garantice que la fuente será gestionada en condiciones de seguridad tecnológica y física.

27. Todo Estado debe autorizar el reingreso en su territorio de fuentes radiactivas en desuso si, en el marco de su legislación nacional, ha aceptado que se devuelvan a un fabricante autorizado para gestionar las fuentes en desuso.

28. Todo Estado que autorice la importación o exportación de una fuente radiactiva debe adoptar las medidas apropiadas para garantizar que dicha importación o exportación se realice en conformidad con las normas internacionales vigentes en relación con el transporte de materiales radiactivos.

29. Aunque no esté sujeto a los procedimientos de autorización enunciados en los párrafos 24 y 25, el transporte de fuentes radiactivas a través del territorio de un Estado de tránsito o transbordo debe efectuarse en consonancia con las normas internacionales pertinentes que estén vigentes en relación con el transporte de materiales radiactivos, en particular prestando especial atención al mantenimiento de la continuidad del control durante el transporte internacional.


FUNCIÓN DEL OIEA

30. El OIEA debería:

  • a) seguir acopiando y difundiendo información sobre leyes, reglamentaciones y normas técnicas relativas a la gestión de las fuentes radiactivas en condiciones de seguridad tecnológica y física; elaborar y establecer las normas técnicas pertinentes y adoptar disposiciones para la aplicación de estas normas a petición de un Estado, entre otras cosas, asesorando y prestando asistencia en relación con todos los aspectos de la gestión de las fuentes radiactivas en condiciones de seguridad tecnológica y física;

    b) dar amplia difusión al presente Código y a la información conexa; y

    c) en particular, aplicar las medidas aprobadas por sus Órganos Rectores.



DIFUSIÓN DEL CÓDIGO

31. Todo Estado, según corresponda, debe comunicar a las personas que participen en la gestión de las fuentes radiactivas, como la industria, los profesionales de la salud y los órganos gubernamentales y el público, de las medidas que haya adoptado para poner en práctica el presente Código, y debe adoptar medidas para difundir esa información.


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ANEXO I: LISTA DE FUENTES QUE ABARCA EL CÓDIGO

Las fuentes de la Categoría 1, si no se gestionan o protegen en condiciones de seguridad tecnológica o física, probablemente causarían lesiones permanentes a las personas que las manipulen, o que de otro modo entren en contacto con ellas, durante más de unos minutos. Probablemente tendría consecuencias mortales la cercanía a esta cantidad de materiales sin blindaje durante un intervalo de varios minutos a una hora. Estas fuentes se utilizan normalmente en las prácticas en que se emplean generadores radiotérmicos, irradiadores y en la teleterapia.

Las fuentes de la Categoría 2, si no se gestionan o protegen en condiciones de seguridad tecnológica o física, podrían causar lesiones permanentes a las personas que las manipulen, o que de otro modo entren en contacto con ellas, durante un breve intervalo de tiempo (minutos a horas). Posiblemente tendría consecuencias mortales la cercanía a esta cantidad de materiales radiactivos sin blindaje por un período de horas a días. Estas fuentes se suelen utilizar en prácticas como la radiografía gamma industrial, la braquiterapia de tasa de dosis alta y la braquiterapia de tasa de dosis media.

Las fuentes de la Categoría 3, si no se gestionan o protegen en condiciones de seguridad tecnológica o física, podrían causar lesiones permanentes a las personas que las manipulen, o que de otro modo entren en contacto con ellas, durante algunas horas. Es posible – aunque improbable – que tenga consecuencias mortales la cercanía a esta cantidad de materiales radiactivos sin blindaje por un período de horas a días. Estas fuentes se suelen utilizar en prácticas asociadas a calibradores industriales fijos con fuentes de actividad alta (por ejemplo, calibradores de nivel, de draga, de transportador y de espesor) y en la diagrafía de pozos.

El Cuadro I contiene una categorización por niveles de actividad en relación con los radionucleidos de uso más corriente. Estos niveles se basan en los valores D que definen una fuente peligrosa, es decir, una fuente que, de no someterse a control, podría originar una exposición suficiente para causar efectos deterministas graves.

En el documento TECDOC-1344 figura una lista más exhaustiva de radionucleidos y niveles de actividad conexos correspondientes a cada una de las categorías, y una explicación más pormenorizada de la deducción de los valores D. También se expone la metodología subyacente que podría aplicarse a radionucleidos no consignados en la lista. Los usos típicos de fuentes se señalan anteriormente sólo para fines ilustrativos.

Además de estas categorías, los Estados deben prestar la debida atención a las fuentes radiactivas que consideren que puedan causar consecuencias inaceptables de emplearse con fines dolosos, y a la combinación de varias fuentes de actividad más baja (según la definición que figura en el TECDOC-1344), que requiera medidas de gestión acordes a los principios en que se basa el presente Código.