De la Crítica Social al Involucramiento en el Diálogo

La experiencia internacional soporta con cifras, datos y casos de estudio el enorme reto que significa para el tejido social y el medio ambiente, la construcción de paz. Bien sea por el ajuste en los balances de poderes o por la expectativa de un posible cambio general, ahora los conflictos socio ambientales afloran en regiones antes silenciadas y en algunos casos ocupan nuestra agenda.

Oportunidades para el Involucramiento Social

En un primer momento, no se trata de si este tipo de conflicto está o no fundamentado en estudios o evidencia técnica o científica. Si es agua, vida o minería; antes de esta mirada simplificada de la realidad, vale la pena reflexionar si salimos de un conflicto armado para entrar en una etapa de oposiciones infundadas y polarizaciones. Otra forma de relacionarnos que no nos permite entender la importancia de aprender una nueva forma de tramitar las diferencias.

El sector minero energético ha quedado expuesto en el posconflicto y su relación con el medio ambiente lo ha puesto ahora en el centro del debate como un generador de conflictos socio ambientales.

Una forma de sortear esta exposición es apostar a la construcción del desarrollo regional de cara a las comunidades. Disponerse y exponerse a un diálogo informado para atender, entre otros, la preocupación territorial sobre en qué condiciones el sector contribuye con la generación de bienes y servicios públicos, cómo se asigna el dinero de las regalías y cuáles son los incentivos derivados de la extracción de recursos naturales no renovables.

Este nuevo diálogo, en sintonía con la coyuntura, pero en especial con la oportunidad de contribuir con la transformación del país, puede darse a través de los mecanismos e instrumentos de planeación y planificación del desarrollo que, aunque débiles, son valorados por algunas comunidades. Estos instrumentos son la carta de navegación para construir un desarrollo incluyente en visiones y participativo en discusiones constructivas.

Las transformaciones no ocurren de forma espontánea. El ordenamiento del territorio tiene implicaciones profundas que se verán en las próximas décadas. Estamos transitando la senda de un cambio y la invitación es a identificar las oportunidades que se generan en los conflictos para pasar de la crítica social al involucramiento a través del diálogo y ocuparnos por fin, de construir país.

Gestión del Agua en el sector Minero Energético

El sector Minero Energético es un actor clave en la gestión del agua. Contrario a la equivocada percepción sobre el excesivo y mal uso del recurso hídrico en sus actividades, el sector minero-energético garantiza que el desarrollo de sus acciones se realicen bajo lo estipulado en la normatividad ambiental y ocasionando el menor impacto posible. En este sentido, la responsabilidad y compromiso con el mejoramiento de la gestión ambiental del sector, implica el desarrollo de acciones puntuales encaminadas a controlar, mitigar y compensar los posibles impactos sobre el recurso hídrico.

Áreas Hidrográficas de Colombia

En Colombia, se presenta una gran variabilidad en el comportamiento espacial y temporal del recurso hídrico. La disponibilidad de agua dulce en el territorio está determinada por la ubicación geográfica, la variada topografía y el régimen climático; por lo tanto, la oferta de agua se manifiesta de manera muy diferenciada en una extensa red fluvial superficial que drena al mar Caribe, Océano Pacifico, río Orinoco y río Amazonas. Igualmente, esta riqueza natural está representada en favorables condiciones de almacenamiento de agua subterránea y en ecosistemas de páramo, glaciares, lagunas y ciénagas. (DANE, IDEAM, 2015).

Estas particularidades del recurso en el territorio colombiano han permitido la utilización del agua para las actividades económicas sin mayores restricciones; no obstante, durante los periodos de bajas lluvias o ante fenómenos como El Niño, dicha variabilidad ha generado tensiones en el territorio entre los diferentes usuarios del agua. Incluso, hoy se evidencian conflictos relacionados con la posibilidad del desarrollo de grandes proyectos, considerados como amenazas que alterarán las condiciones de calidad y cantidad del agua.

Si bien los efectos en el agua varían ampliamente según el tipo de actividades que desarrolle el sector minero-energético, su sostenibilidad y continuidad dependen de este recurso. Por esta razón, el sector busca posicionarse como un actor clave en la Gestión Integral del Recurso Hídrico-GIRH [1]. Lo cual implica, abordar estos retos socioambientales partiendo de la responsabilidad que conlleva el generar efectos e impactos sobre el agua, así sea en una mínima proporción, comparado con otros sectores productivos el minero energético usa menos de la mitad del agua que utiliza el sector agropecuario (IDEAM, 2015).


[1] La GIRH se define como "un proceso que promueve la gestión y el aprovechamiento coordinado de los recursos hídricos, la tierra y los recursos naturales relacionados, con el fin de maximizar el bienestar social y económico de manera equitativa sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales.(MADS, 2016).

Por su parte, la "minería bien hecha" planea y realiza su actividades minimizando y controlando los impactos al recurso hídrico, cuantificando la cantidad de agua que necesita para operar y usándola de manera eficiente. Asimismo, busca invertir en reconversión tecnológica para eliminar el uso de sustancias con potencial tóxico o nocivo para el ambiente e implementa medidas legales y técnicas para controlar los vertimientos de las aguas que utilizadas.

En este contexto, el Ministerio de Minas y Energía – MME, en coordinación con las entidades del sector, elaboró un Plan de Acción Sectorial para la Gestión Integral del Recurso Hídrico en el sector Minero Energético – PasGIRHME. Este Plan busca aportar al fortalecimiento institucional para responder al reto de la gestión del agua y contribuir al desarrollo del sector de manera armónica con el medio ambiente, en coexistencia con la realización de otras actividades económicas.

La protección y potencialización de los recursos naturales es una oportunidad y una responsabilidad compartida, plasmada también en la Política Nacional de Gestión Integral del Recurso Hídrico – PNGIRH. Por lo tanto, el compromiso del particular del MME es promover el uso eficiente del recurso hídrico en las cadenas productivas del Sector y armonizar el desarrollo de sus actividades con los planes y programas del país, así como con los intereses y necesidades de la población.

Bibliografía citada

  • DNP. (2016). Estrategia de Fortalecimiento de Capacidades para la Gestión Integrald del Recurso Hidrico. Bogotá: DNP.
  • DANE, IDEAM. (2015). Hacia la construcción de la cuenta del agua a nivel nacional. Bogotá D.C.
  • Asociación Colombiana del Petróleo ACP – Informe de gestión ambiental del sector. 2015.

El Sector minero energético comprometido con la conservación del Patrimonio Natural de Colombia

El Ministerio de Minas y Energía y sus entidades adscritas han trabajado en pro de la consolidación de acuerdos interinstitucionales y de canales de comunicación que garanticen la conservación de los ecosistemas estratégicos que constituyen el soporte ambiental de Colombia y la biodiversidad a ellos asociada, incluyendo lo relativo a la declaratoria de áreas naturales protegidas. El esfuerzo más reciente lo constituye el acuerdo entre la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Unidad de Parques Nacionales Naturales de Colombia (UPNN) para la segunda ampliación del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribique, mediante la cual se garantizará que ecosistemas que actualmente no están protegidos en Colombia, como sucede con las Sabanas de Yarí, puedan permanecer inalterados hacia el futuro y sin ningun tipo de actividad productiva.

Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete

Colombia es considerada el segundo país más biodiverso del mundo al albergar un total de 56.343 especies de plantas y animales presentes en más de 300 tipos de ecosistemas. Sin lugar a dudas las áreas naturales protegidas desempeñan un papel esencial en la conservación de esta alta riqueza biológica, como así lo reconoce el Plan Nacional de Desarrollo 2014 - 2018 "Todos por un nuevo país" cuando establece que para el 2018 el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Colombia deberá aumentar en 2.5 millones de hectáreas su cobertura actual (DNP, 2015), que a la fecha ya es superior a las 20 millones de hectáreas (17.5% de la extensión total de Colombia).

El Ministerio de Minas y Energía es consciente de este reto y de la importancia de garantizar que los ecosistemas estratégicos para el país permanezcan a lo largo del tiempo, en beneficio tanto del suministro de bienes y servicios ambientales de relevancia para la sociedad en su conjunto como para la implementación de las actividades productivas que constituyen la columna vertebral sobre la que se fundamenta la economía en Colombia.

En esta medida, el Ministerio de Minas y Energía, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Agencia Nacional de Minería (ANM) han trabajado en pro de la consolidación de fuertes canales de comunicación con la Unidad de Parques Nacionales Naturales de Colombia (UPNN), dirigidos a llegar a acuerdos sobre los territorios en proceso de declaratoria como áreas protegidas de carácter nacional.

Eje de la Biodiversidad Colombiana

El más reciente acuerdo establecido entre la ANH y Parque Nacionales consolidó una importante ampliación del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete. Este es un ejemplo del esfuerzo y compromiso insterinstitucional y constituye una garantía para que ecosistemas que actualmente no están protegidos en Colombia, como sucede con las Sabanas de Yarí, puedan permanecer inalterados hacia el futuro y sin ningún tipo de actividad productiva. De las misma manera, este acuerdo evidencia que los intereses del sector minero energético trascienden la visión de maximización y oportunidad económica para el ejercicio de sus actividades en estos espacios, y se centran también en la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

Con la segunda ampliación que se realiza al Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, localizado en jurisdicción de los departamentos de Guaviare y Caquetá, se garantizará que el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de Colombia incremente su cobertura en 1.5 millones de hectáreas más, convirtiéndo este Parque en el área protegida más grande de la Amazonia Colombiana, y con ello la conservación de un sinnúmero de especies de flora y fauna, muchas de ellas bajo amenaza para su conservación.

Bibliografía citada

  • Departamento Nacional de Planeación - DNP, 2015. Plan Nacional de Desarrollo 2014 - 2018: Todos por un Nuevo País Tomos 1 y 2. Imprenta Nacional de Colombia. Bogotá, D.C., Colombia.

Investigación interinstitucional sobre el impacto de la minería en Colombia

Rio Inírida Rio Inírida, Inírida. Guainía. Foto César Martínez

El sector minero energético colombiano se encuentra trasegando por un camino que parece complejo: La ruta de la sostenibilidad sectorial.

Parece que el mayor reto de la sostenibilidad del sector y en especial de la minería es superar la poca información que se tiene en el nivel territorial acerca de los verdaderos efectos de la actividad minera sobre la economía, la salud y el ambiente, así mismo el limitado conocimiento que los operadores de la industria minera tienen sobre las dinámicas y realidades de los territorios donde se pretende intervenir.

En el mes de agosto de 2016 la Honorable Corte Constitucional, a través de la Sentencia T445-2016 ordenó desarrollar una investigación científica y sociológica en la cual se identifiquen y se precisen las conclusiones gubernamentales respecto a los impactos de la actividad minera en los ecosistemas del territorio colombiano.

Lo ordenado por la Sentencia, aunque representa un gran reto, se presenta como una oportunidad de identificar, evaluar y valorar la información que genera el sector y que debiera ser insumo para la toma de decisiones en el nivel territorial y nacional, a la vez que se reconoce la información social, económica y ambiental referente a los municipios en los que se espera instalar las operaciones mineras. En pocas palabras la ST445 de 2016 es la oportunidad de generar insumos para un dialogo informado entre los territorios y el sector minero colombiano.

La investigación referida por la Corte se convertirá entonces en la brújula y faro del sector, en su aproximación a los territorios; un acercamiento cimentado en el respeto por las necesidades del país y de los municipios, que genere las condiciones óptimas para el mejoramiento de la calidad de vida en las regiones.

El Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Minería, hacen parte activa de la Mesa de Trabajo Interinstitucional para la Investigación sobre los Impactos de la Actividad Minera en el Territorio Colombiano [1] que es la instancia de coordinación de este importante proceso de investigación para el país.

El proceso de investigación se encuentra en la etapa de análisis de contexto de la minería en Colombia y consta de cuatro capítulos que estarán a cargo del Sector Minero Energético y abordarán entre otros temas el desarrollo normativo, la actividad minera, los tipos de minería, el conocimiento geológico de potencial minero, los retos de la minería en Colombia y habrá además un capítulo de análisis particular sobre la extracción ilícita de minerales.

Los resultados de la investigación se consolidarán en un informe sobre los impactos de la actividad minera y un informe sobre los impactos de la extracción ilícita de minerales, los cuales serán entregados al país en el mes de octubre de 2018 y se espera sean la base de consulta para las administraciones municipales, colectivos sociales, industria minera y toda la ciudadanía.


[1] Resolución 0931 de 2017. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Escuchar y ser escuchados

El diálogo puede llevar a que dos viejos conocidos se rencuentren para reconocer que sus propósitos son comunes

El pasado 4 de mayo, tuvo lugar el primer encuentro informal entre expertos ambientales representantes de diferentes visiones y el Ministerio de Minas y Energía. Este fue un espacio de diálogo abierto, liderado por el Ministro Germán Arce, que contó con la participación de miembros del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, el Fondo de Patrimonio Natural, la Wildlife Conservation Society WCS y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD.

El diálogo que entablaron las posiciones diversas de la mesa dio lugar a un intercambio de ideas en torno a los retos socio-ambientales del sector minero energético. La principal ganancia de estos espacios se resume en la posibilidad de escuchar y ser escuchados.La reciprocidad en estos encuentros pretende dar forma a un ejercicio que recoja aportes para la construcción de mejores políticas sectoriales basadas en la evidencia y experiencia.

Sólo así seremos un país en paz

Adicionalmente, durante este diálogo se acordó aunar esfuerzos entre el Ministerio, la Academia y las organizaciones ambientales alrededor de un proceso de gestión del conocimiento que permita nutrir de contenido las discusiones sobre el ordenamiento territorial, los impactos y las contribuciones del sector minero energético en el país.

La búsqueda que ha emprendido el Ministerio de Minas y Energía por la transformación del relacionamiento del sector minero energético con el territorio y el medio ambiente parte del reconocimiento y la corresponsabilidad de los actores y sus realidades. En este sentido, los espacios de diálogo y debate abierto son cimientos fundamentales, no solo para el aprendizaje mutuo sino para la reconstrucción de la confianza entre las partes que, aunque ubicadas en orillas extremas, pueden encontrarse porque su objetivo resulta ser común.

El conocimiento y la protección del medio ambiente son compatibles y convergen con la propuesta del sector minero energético en sus esfuerzos por construir una visión de desarrollo sostenible y con enfoque territorial. Por lo tanto, el diálogo nutrido y permanente entre estas variables de importancia estratégica para el país hace posible que como dos viejos conocidos, hoy amenazados por el debate polarizado y desinformado, se rencuentren para aportar al propósito común del desarrollo sostenible y lograr el bienestar de toda la población.